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desde ameliarueda.com

Regresé... y adivinen qué? Vean este blog de doña Amelia Rueda: http://www.ameliarueda.com/voto2010/2009/09/09/voto2010-obispo-interfiere-en-politica#comment-15481 ME parece genial la forma en que se está desarrollando la discusión Me gustaría compartir algunos criterios con ustedes... estoy tramitando permisos con doña Amelia para ver si me deja Saludos

"A la Escucha del Maestro"... mi nuevo blog

Bueno, para dedicar un espacio más para el encuentro con la Palabra de Dios, he decidido crear el blog "A la Escucha del Maestro" y lo pueden visitar ingresando a la siguiente dirección http://www.pzun81-lectio.blogspot.com/ Sé que el nombre no es muy original, pero no puedo destilar una mejor frase que detalle el trabajo que me ofrece la Lectio Divina. El por qué de esto.

Me tengo que ir

Iba de camino. Estaba temeroso por el como iba a ser la conversación. Llamé a Jofón para decirle que hiciera lo mismo que su padre me dijo que iba a hacer… llamarme a las 4 a mi celular.

Diálogo sobre el TLC

Un Copy/paste del blog de mi apreciable amigo Alfon. Le he solicitado su permiso para reproducir el escrito que se encuentra más abajo. Sus comentarios me han parecido muy buenos y acorde a lo que he estado reflexionando desde días atrás con algunos compañeros y amigos. Desde ya, le agradezco mucho a Alfon el hecho de permitirme tener este honor, de compartir sus palabras haciendolas mías también. Comparto mucho lo que mi apreciado amigo Poncho escribe. En realidad el tema del TLC tienen que trascender en la historia porque debe llevarnos más allá de gritos, panfletos, bloqueos... y aunque parezca mentiras, creo que el país aun no sabe dialogar. Cada vez que me informo algo sobre el TLC, descubro sostenidos y bemoles, pero creo que la balanza digital, esa que tiene mucha precisión, nos arroja un desbalance a favor de los que ya tienen... los que no, salados. Lo curioso es que a nosotros, los mortales, la pobreza siempre tocará nuestras puertas. Basta con verlo en nuestros barrios, don...

La vida sigue siendo sorprendente...

Yo la vi y no era ella. Pasé a saludarla para despedirme. Me tocó botar el arroz último que había hecho en su olla, ya maloliente. Su último café tenía cerca de tres o cuatro días de frío, acompañado de la nata gruesa del moho.